De cine 01: La banda sonora de tu partida (I)

Hace muchos años, en un documental que pusieron en televisión sobre la magia del cine, demostraron la importancia de la banda sonora de una película, pasando algunas escenas con diálogo y efectos de sonido, pero sin la música de fondo: el resultado, efectivamente, perdía parte de su fuerza, de su emotividad, quedando esas escenas mucho más pobres. Cuando, años más tarde, empecé a dirigir mis primeras partidas de rol, recordé ese documental y decidí enriquecerlas con un fondo musical apropiado, y ya que quería darles un aire de película, recurrí a bandas sonoras de cine (mis sufridos jugadores acabaron aprendiéndose de memoria todos los temas de Terminator 2 y La roca, las dos bandas sonoras de  películas de acción que tenía entonces). Así pues, en el presente artículo hablaremos sobre esa música con la que podemos ambientar nuestras sesiones de juego.

La roca

Unas primeras notas

La primera cosa a tener en cuenta al elegir una música de fondo, es que va a ser eso, un fondo, algo que sonará en un segundo plano mientras cuatro, cinco o seis personas intentan poner en claro las acciones de sus personajes y las consecuencias de las mismas. Conviene, por lo tanto, evitar composiciones demasiado ruidosas, y volúmenes demasiado altos: tanto el trash metal como las arias de ópera suelen buscar el provocar una intensa respuesta emocional (quizá de distinto tipo, pero siempre intensa), y no están pensadas para escucharse con poco volumen, pero ambas son demasiado “exaltadas” para permitir un juego fluido. Otro aspecto a tener en cuenta es respetar los gustos de todos los presentes, o al menos, no dar “disgustos” a nadie: hay quien no soporta la música electrónica, o el hip-hop, o el rock psicodélico, y aguantar varias horas con ese sonido hace difícil el disfrutar de cualquier sesión de juego, por mucho que se intente. Y siempre es conveniente tener el mando a distancia, o el teclado del ordenador, a mano, para poder subir o bajar el volumen, saltarse algún tema, o parar la reproducción, según haga falta en cada momento.

Normalmente, es preferible la música instrumental a la vocal, aunque esto tampoco es una regla firme e inamovible, y dentro de los discos instrumentales, las bandas sonoras de películas son los que mejor se prestan a este fin, ya que han sido compuestos precisamente para servir de fondo y apoyo a una narración. Dentro de los discos de bandas sonoras, podemos distinguir tres tipos. Las comedias románticas y las cintas de acción suelen publicar un disco con una recopilación de temas cantados, más pop o más rock según sea el género de la película. Pero la mayoría de los films, además de esas canciones, o en lugar de ellas, tienen una B.S.O., una Banda Sonora Original (en inglés Original SoundTrack, O.S.T.), una colección de temas compuestos expresamente para acompañar esa historia; sin embargo, el disco que suele comercializarse como B.S.O., habitualmente no contiene exactamente los mismos temas que se oyen en la película, si no unas suites que adaptan los temas principales en unas versiones más “audibles”, más aptas para ser escuchadas por sí mismas, y no como complemento de unas imágenes. Finalmente, en los últimos años se están lanzando algunos discos con la etiqueta “complete recording”, o algo similar, que sí contienen todos y cada uno de los temas que suenan en la película, tal y como suenan en la película: son un producto pensado para los más fanáticos y completistas. Por lo que a nosotros respecta, hablaremos siempre de estos dos últimos tipos de B.S.O.

La compañía del anilloVa por géneros

A la hora de seleccionar la música de fondo de una partida, es importante elegir una con el tono adecuado a la historia; para una aventura de terror, o para la dramática narración de la muerte de un ser querido de un PJ, la banda sonora de La pantera Rosa, o un disco de Los Mojinos Escozíos, no son lo más apropiado, la verdad. A continuación, vamos a hacer un repaso, ordenado por géneros cinematográficos, de las B.S.O. más características (según la humilde y semi-informada opinión del autor de estas líneas), con un comentario sobre a que tipo de partidas o escenas puede acompañar. De cada banda sonora indicaremos el título de la película en castellano, el título original, el nombre del compositor, el año del estreno, y el enlace a la ficha de esa película en la Internet Movie Data Base.

Para nosotros los roleros, el género más clásico es el medieval fantástico (o espada y brujería, o fantasía heroica, o como quieran llamarlo), y aquí no tenemos más remedio que comenzar nombrando la trilogía de El señor de los anillos: La comunidad del anillo (The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, 2001), El señor de los anillos: Las dos torres (The Lord of the Rings: The Two Towers, 2002) y El señor de los anillos: El retorno del rey (The Lord of the Rings: The Return of the King, 2003), las tres de Howard Shore, musicalizan magistralmente la saga con la que se miden el resto de historias del género, empezando con los temas alegres y bucólicos de la Comarca, para ir ganando espectacularidad, dramatismo y epicidad a medida que avanza la trilogía. De los tres álbumes existen tanto las versiones normales, de un disco cada uno, como las completas, con todos los temas de las películas en versión extendida, llenando 3 o 4 CDs cada entrega, y totalizando unas 10 horas de música, más que suficiente para llenar varias sesiones de juego.

Conan el bárbaroAntes del desembarco fílmico de Frodo y compañía, la banda sonora oficial para las partidas de espada y brujería era la de la primera versión de Conan, el bárbaro (Conan the Barbarian, Basil Poledouris, 1982), una muy sonora y grandiosa composición con unos  aires casi operísticos, y con algunos temas ideales para el combate; además de la edición normal, hace unos pocos años se lanzó una nueva versión con una nueva grabación con una lista de temas ampliada, muy recomendable. La continuación, Conan, el destructor (Conan the Destroyer, Basil Poledouris, 1984), tiene una música más ligera, menos épica, pero también muy apropiada para una historia de acción. El guerrero rojo (Red Sonja, Ennio Morricone, 1985), fue una especie de tercera parte no oficial, para la que el maestro Morricone firmó una partitura que quizá no sea su mejor obra, pero que busca tener la fuerza, la espectacularidad y el aire operístico del primer Conan.

Willow (Willow, James Horner, 1988), otro clásico del género, nos presenta unos temas quizá menos contundentes y no tan grandiosos, pero sí muy briosos y aventureros. Juego de tronos (Game of Thrones, Ramin Djawadi, 2011 y 2012), parece querer quitarle a El señor de los anillos el título de obra cumbre de la fantasía heroica; las bandas sonoras de sus, de momento, dos temporadas, pueden no ser tan vistosas como las que hemos visto en los párrafos anteriores, pero cumplen bastante bien su cometido de acompañar a una historia tan heroica y trágica. Nombraremos, por último, dos fantasías medievales de tonos muy distintos. Por un lado, Excalibur (Excalibur, Trevor Jones, 1981) que incluye temas de música clásica tan épicos y sonoros como el Carmina Burana de Carl Orf o partes de algunas óperas de Wagner, junto a temas propios con un sonido muy medieval, en un conjunto muy apropiado para historias “grandiosas”. Por otro lado, La princesa prometida (The Princess Bride, Mark Knopfler, 1987), cuya música transmite magníficamente ese aire cómico-romántico-aventurero de un cuento de hadas visto con un poco de cinismo y mucha añoranza.

Juego de tronosEcharemos ahora un vistazo al medievo histórico, o a la imagen, y el sonido, que nos da el cine sobre esa época histórica; estas bandas sonoras nos servirán no sólo para ambientar una partida histórica, si no que también nos darán ese ambiente medieval en cualquier juego que lo necesite. Empezaremos por El reino de los cielos (Kingdom of Heaven, Harry Gregson-Williams, 2005), con una banda sonora que ha conocido dos ediciones; la normal alterna unos temas solemnes y épicos para los momentos de batalla, con otros más íntimos y con connotaciones étnicas para los momentos de descanso y romance en la Jerusalén de las Cruzadas, y la versión extendida, que incluye varias piezas de la música de la época, tanto cristianas como musulmanas, ideales para dar ambiente, así como  algunos fragmentos de música clásica posterior, y algunos temas de otras B.S.O. que también suenan en esta película.

Si nuestra partida va a transcurrir en un monasterio, y sobre todo, si vamos a investigar unos asesinatos allí cometidos, no tenemos más remedio que recurrir a El nombre de la rosa (Der Name der Rose, James Horner, 1986), la mitad de cuyos temas están compuestos al estilo del canto gregoriano. Con un tono aún más severo, tenemos la música de El león en invierno (The Lion in Winter, John Barry, 1968), no pensada par ambientar una historia de acción, pero sí quizá más apropiada para acompañar otros momentos más solemnes como audiencias reales, concilios, conspiraciones y otros momentos serios y dramáticos. Mucho más ligera, simpática y aventurera, es la banda sonora de Robin Hood, príncipe de los ladrones (Robin Hood: Prince of Thieves, Michael Kamen, 1991), muy apropiada para historias de acción y aventuras.

El último mohicanoCuando viajemos a Escocia, o a cualquier otro territorio céltico, podemos escuchar Braveheart (Braveheart, James Horner, 1995), que consigue la atmósfera adecuada sin abusar de las gaitas. También es escocesa la historia de Rob Roy (La pasión de un rebelde) (Rob Roy, Carter Burwell, 1995), aunque transcurra durante el barroco y no en la Edad Media. Otra B.S.O. de espíritu escocés es El último mohicano (The Last of the Mohicans, Trevor Jones y Randy Edelman, 1992), a pesar de que la acción tiene lugar en Norteamérica; en este caso, la edición especial es muy recomendable.

Dentro del género histórico, y retrocediendo a la antigüedad clásica, podemos empezar con Ben-Hur (Ben-Hur, Miklós Rózsa, 1959), exponente del cine de “romanos” con más rancio abolengo. Si saltamos a un “clásico” más moderno, encontramos Gladiator (Gladiator, Hans Zimmer, 2000), que mezcla los momentos de acción y batalla con el drama épico. Troya (Troy, James Horner, 2004), también busca esos mismos resultados, pero usando unas fórmulas musicales distintas. 300 (300, Tyler Bates, 2006), por su parte, eleva el tono épico, aunque con una instrumentalización más metálica y eléctrica; El guía del desfiladero (Pathfinder, Jonathan Elias, 2007) también tiene un tono parecido.

GladiatorYa en el barroco, podemos recomendar La misión (The Mission, Ennio Morricone, 1986) y Vatel (Vatel, Ennio Morricone, 2000), ambas de un compositor que siente un gran apego por la música de dicha época, y que nos vendrán muy bien para los momentos más cultos y civilizados de una partida de piratas o mosqueteros.

La marinera saga de Piratas del Caribe se compone, por ahora, de cuatro partes: Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra (Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl, Klaus Badelt, 2003), Piratas del Caribe. El cofre del hombre muerto (Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest, Hans Zimmer, 2006), Piratas del Caribe. En el fin del mundo (Pirates of the Caribbean: At World’s End, Hans Zimmer, 2007) y Piratas del Caribe. En mareas misteriosas (Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides, Hans Zimmer, 2011); ninguna de ellas se aproxima a la música barroca de la época, pero sí tienen un aire marinero muy propio, y todas ellas constituyen un gran acompañamiento para las escenas de acción.

En mareas misteriosasLa siguiente época histórica propicia para el rol es el Salvaje Oeste, hogar de algunos sonidos muy característicos. Las B.S.O. de los westerns más clásicos de Hollywood, rodados entre los años 30 y los 50 (La Diligencia, Rio Bravo, Los Siete Magníficos…) son más difíciles de encontrar, pero si se rebusca lo suficiente, se pueden encontrar algunas recopilaciones que incluyan los temas más conocidos. Claro que si nuestra historia, en lugar de transcurrir en las grandes llanuras, lo hace en un “saloon” o un burdel, y si nuestros protagonistas, en lugar de ser unos inmaculados héroes de limpia mirada son unos polvorientos cazarrecompensas de aspecto poco higiénico, entonces estaremos dentro de un spaghetti-western, y la música tendrá que ser italiana. La trilogía básica y fundamental en este subgénero la componen las películas Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari, 1964), La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in più, 1965) y El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966), todas con unas impresionantes partituras de Ennio Morricone, que han conocido varias ediciones más o menos completas. A estas tres habría que añadir Hasta que llegó su hora (C’era una volta il West, Ennio Morricone, 1968) como pequeño muestrario de un género que en pocos años generó una miríada de obras. Y como representante del western contemporáneo, podemos nombrar El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma, Marco Beltrami, 2007), una composición digna heredera de sus antecesoras.

Pasamos ahora del cine del Oeste a cine de gánsteres, y aquí es inevitable nombrar la trilogía de El padrino (The Godfather, 1972, The Godfather: Part II, 1974 y The Godfather: Part III, 1990), todas de Nino Rota y Carmine Coppola, con unos temas tan asociados a las películas de mafiosos, que a veces pueden sonar a parodia. Menos centradas en la mafia italiana, y más en las bandas del crimen organizado de los años 20 y 30, tenemos Los intocables de Eliot Ness (The Untouchables, Ennio Morricone, 1987) y Érase una vez en América (Once Upon a Time in America, Ennio Morricone, 1984); ambas incluyen melodías propias de la época de la Prohibición. Camino a la perdición (Road to Perdition, Thomas Newman, 2002), por su parte, tiene un aire algo más oscuro y melancólico, y también algo irlandés, e incluye algunas grabaciones de canciones de los años 30, ideales para dar ambiente.

La muerte tenía un precioTambién de esta época son los héroes pulp, y en el cine, el prototipo de este  aventurero es Indiana Jones: En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981), Indiana Jones y el templo maldito (Indiana Jones and the Temple of Doom, 1984), Indiana Jones y la última cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade, 1989) e Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, 2008), todas de John Williams, prácticamente marcan el estándar con el que se comparan las bandas sonoras del género de aventuras. Dentro del mismo género, podemos nombrar The mummy (La momia) (The Mummy, Jerry Goldsmith, 1999) y The mummy returns (El regreso de la momia) (The Mummy Returns, Alan Silvestri, 2001), ambas con melodías muy briosas y aventureras, y la primera de ellas con un aire árabe y/o norteafricano. Y con ese mismo aire aventurero y norteafricano, tenemos El viento y el león (The Wind and the Lion, Jerry Goldsmith, 1975), muy propia para ambientar aventuras en el desierto.

En el género bélico, un clásico como Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan, John Williams, 1998), sorprende con una B.S.O. con un tono muy poco marcial, pero sí tiene una atmósfera de épica melancolía muy apropiada para acompañar la descripción de las consecuencias de una batalla. La serie de televisión Hermanos de sangre (Band of Brothers, Michael Kamen, 2001) tiene más o menos el mismo tono, pero si lo que buscamos es un fondo algo más típico y movido, podemos recurrir a dos clásicos de los videojuegos: The Best of Medal of Honor y el primer Call of Duty, ambos con partitura de Michael Giacchino, son dos discos que cumplirán perfectamente con ese cometido.

Érase una vez en AméricaY lo dejamos aquí por hoy, en la próxima entrega seguiremos repasando distintos géneros, y veremos algunos trucos que podemos usar para usar de la mejor manera posible estas melodías.

Hasta entonces, que los dados estén siempre con vosotros.

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4 thoughts on “De cine 01: La banda sonora de tu partida (I)

  1. Grandiosas bandas sonoras. De todas se pueden sacar pistas muy útiles para ambientar diferentes momentos de las partidas.

    Gracias por la recopilación y recordar estas joyas :D

  2. Yo siempre que pienso en bandas sonoras, pienso en las de videojuegos, más que en las de películas. Actualmente se ha pasado del viejo midi a composiciones que nada tienen que envidiar a las de grandes producciones como las que sugieres tú. Aunque hay casos y casos…

    Escuchando: “Sabat” de La Mulana (http://youtu.be/By2vMGvQ80I)

  3. Yo recurro también a la trilogía Matrix que tiene algunos temas corales que infunden un toque épico a momentos cruciales más que interesante.
    Batman para partidas de corte más moderno u oscuro del estilo de Cyberpunk (complementada con Blade Runner por ejeemplo…).
    Mi problema últimamente viene con partidas de corte más oriental… El Shamishen y los instrumentos así son excesivamente “rallantes”, producen un sonido que de fondo acaba dando dolor de cabeza o cansando, suelo recurrir a Memorias de una Geisha (no me gusta mucho esta BSO) o a “El Último samurai” de Hans Zimmer que ahí si que tenemos una BSO más que aceptable. También tengo algunas canciones de Yoshida Brothers, pero al final se me queda corto el repertorio xD. IDEAS??? :D

  4. Vangelis tiene un disco titulado “China”, inspirado por ese país, pero desde la perspectiva de un músico occidental moderno, que quizá pueda servirte, y Jean-Michel Jarre tiene un tema titulado “Fishing Junks At Sunset”, que sí que es música tradicional china. Pero si lo que buscas es más Japón que China, puedes probar las B.S.O. de “Black Rain”, de Hans Zimmer, ambientada en el Japón de 1989, o la de “Shogun”, de Maurice Jarre, una miniserie de TV ambientada en el Japón del siglo XVII.

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